lunes, 16 de abril de 2012

el silencio roto

Hace un monton de tiempo que no escribo, pero porque tampoco tengo nada de lo que escribir, no sé, está claro que cosas me han pasado muchas, pero ninguna extraordinaria como para cambiar el rumbo de la humanidad ni que nos haga ver panteras en monopatin ni nada de eso...


Pero, quiero hacer una reflexión que llevo ya poco menos de un año rondandome por la cabeza, y ahora, por designios del destino veo que comienza a cobrar sentido... No sé, otra tontería de las mías, como tantas, pero ésta la considero más especial, porque es la magia en la que yo creo.


Resulta, que hace 2 primaveras, compré con Mario un par de plantas de passiflora, no sé, por nada en especial, me encanta la naturaleza y me gusta estar rodeada de plantas,  pillamos esas porque a mi siempre me ha encantado esa flor, y encima hay una variedad que da fruto, asi que pillamos un par de cada especie.
Las plantamos juntos y tal y no sé, al hacerlo juntos lo hice pensando en que enterrabamos como un trocito de cada uno en las raices de esa planta, que la misma planta nos necesitaba a los dos para crecer, como al agua y al sol... algo así.
Ese primer año, dio flores. No muchas, porque era débil, pero dió flores.
Mario siempre cogía una y me la ponía en el pelo, o nos la poniamos junto al plato de comida y bueno, ese tipo de cursiladas que te hacen sonreír.
A la primavera siguiente, ya era grande y fuerte, y comenzó a florecer antes de primavera, y todos los días salía una, esas flores lo malo es que son preciosas pero solo duran un día abiertas, pero no sé... en el momento en el que Mario y yo estabamos tan bien pues empezó a florecer antes. Dias antes de irse, salieron 2 o 3 flores a la vez, y tardaban 2 dias en cerrarse, duraban más.
El día en que se fué, había 2 flores abiertas, antes de que se fuera, le dije que como todos los dias se abría una flor, que le daría un beso y pensaría en él, que, así al menos seria la unica manera para estar cerca. Sonrió y no dijo nada. Se fué.


Dias después, que no supe nada de él, pasaba por delante de la planta y no sé, era inevitable no pensar en él, con las 3 flores ahi abiertas todavia, 2 o 3 dias despues de que se fuera.
Cuando me dijo que me dejaba y se quedaba allí en A Coruña, pues bueno, se entiende y se sabe como estaba, y esa misma noche me puse delante de la planta. Las flores estaban ya marchitas y cerradas, ahí ya se me terminó de caer el mundo encima... no sé, era como si la propia planta ya me terminara de decir que se acabó, que ayer estaba acompañada y hoy ya estaba sola.


Bueno... ha pasado un año, y la planta sigue sin echar flores, yo muchas veces lo he pensado, porque hace ya meses que debería de haber echado flores, y la planta tiene los mismos cuidados de siempre... y ni una sola flor o intentención de tener... eso me hacía pensar aun más en lo que ya no tengo... en que siendo la flor de la pasión y haber sido plantada con ese cariño y pasión que había entre nosotros, al faltarle la otra parte, la planta está incompleta, por tanto, no puede echar flores...
Mi planta no tenía flores, y me empezaba a hacer a la idea de que hasta que no encontrara mi otra mitad, no volvería a hacerlo.  Pensad lo que queráis.


El sábado conocí a un chico, quizás no sea nada especial, ni sé mucho de él...le conozco de 3 días, pero lo que conozco de él es totalmente mi otra parte que necesito... y no sé, no hablo de compromisos ni palabras mayores ni nada de eso, ya me he llevado más desilusiones que ilusiones. Es solo que, el domingo por la mañana, al regar la pasiflora, vi, que por las ramas bajas se empezaban a formar las fundas lilas de los capullos de los que saldrán flores...  y repito, pensád lo que queráis, pero yo creo en la sabiduría de la naturaleza y en la fuerza de los deseos... si amamos a la naturaleza, la naturaleza nos amará a nosotros.


Y no quiero abrir la boca demasiado, sé que soy demasiado orgullosa y no me quiero tragar mis palabras algun dia, y aunque tenga toda la pinta, prefiero jugármela porque por la felicidad se lucha.


Y creo que ya he dicho bastante.
Ahí lo dejo.

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